jueves, 18 de agosto de 2011

En un solo día


Me levanté. Algo andaba mal, mis pantuflas no estaban en su lugar y el baño resultaba estar a una distancia mayor a la que suelo recorrer. Debe ser el cansancio y el sueño que no permiten ni siquiera medir la distancia de mi pierna con el suelo. Voy al baño y me veo la cara. ¡Genial! veo a ese temido ser que aparece de vez en cuando y siempre en el momento menos oportuno. Lo miro con desprecio. Me acerco al espejo y lo maldigo. !Maldito grano! Lo analizo bien, su tamaño es regular, el color rojizo, mm nada que una buena base no pueda disimular. Me meto a la ducha y me doy con la sorpresa que el agua caliente está rondando por otras casas menos por la mía porque lo único que me toca a mi es morirme de frio. Decido convertirme en flash por un momento y lavarme de una manera tan rápida que hasta uno se sorprende reconociendo que normalmente le tomaría unos 25 minutos más estar así de limpia. Elijo la ropa que me pondré, me visto y salgo con destino al trabajo, como un día cualquiera. Camino por la vereda y veo un paisaje oscuro, lleno de tristeza, amargura. Me pregunto si es mi estado de ánimo o realmente el clima está así. Me cruzo con una señora mayor que me saluda con delicadeza y me desea un buen día. Qué bonito es escuchar esas palabras que por más que te las diga un extraño resulta reconfortante: Qué tenga un buen día! Un buen día! Sí eso es lo que tendré.

De repente suena el teléfono, mi hermano llamando para saber como estoy porque no me ha visto en toda la semana. Le respondo con unas cuantas oraciones y termina nuestra conversación. Me subo a ese transporte temido y odiado por muchos pero que a mi me resulta en algunos momentos reconfortante. El micro. Encuentro un asiento vacío y me digo: esto si es un gran día! Prendo mi ipod y empiezo a soñar. Si soñar, eso es lo que hago en ese momento en todos están aturdidos por el tráfico, la bulla, los empujones. Yo, yo lo utilizo para soñar, imaginar, pensar, distraerme y disfrutar de mi soledad compartida. Es increíble como alguien puede sentirse solo alrededor de tanta gente. La soledad la encuentras en cualquier lugar, es un sentimiento que te acompaña a todo lugar y solo basta llamarlo despacito para que aparezca, aunque sea en los lugares más concurridos de gente, si ahí está la soledad esperándote sentada en un banco.

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